7 mayo, 2026
Juarez Al Dia
Palabras de Fe

George Washington y la rentabilidad de las cosechas de cacahuate

Sucesivas cosechas de algodón habían agotados los suelos del sur de los Estados Unidos, después de la Guerra Civil los agricultores enfrentaban tierras  y cosechas famélicas. George Washington Carver, profesor del Instituto Tuskegee, en Alabama, ofrecía una solución. ¨Rotemos los cultivos y restauremos al suelo su contenido de nitrógeno y su fertilidad. Sembremos batata, frijol de carita, soya y, sobre todo, maní. (cacahuate). Pero Carver no alcanzaba a convencer a los granjeros.

 Para lograrlo sería necesario una plaga.

De México llegó en enjambres el gorgojo del algodón, a través de Texas, hacia Luisiana y Mississippi. Para 1915 esta infestación de algodonales había llegado a Alabama. Carver vio en la plaga su oportunidad. “Quemen sus algodonales infestados” clamó “y siembren maní”

Pero ¿quién le haría caso?

Una anciana viuda tocó a su puerta. Después de la siembre y la cosecha, le habían quedado cientos de kilos de cacahuate ociosos. Y no era la única. Carver descubrió otros graneros abarrotados. El cacahuate se estaba pudriendo en los campos por falta de mercado, relata Max Lucado en su libro Cura para la vida común

Años más tarde, Carver recordaría cómo se había retirado a su sitio favorito del bosque, rogando a Dios que le concediese sabiduría.

“Oh Señor creador” clamé ¿Por qué hiciste este universo?

Y el creador me respondió: “Quieres saber demasiado para tu mente tan pequeña. Pregúntame algo más ajustado a tu tamaño”.

Así que dije: “Querido Señor creador, dime para qué fue hecho el hombre”

El me habló de nuevo y me dijo: “Mira hombrecito, todavía me estás haciendo una pregunta más grande que tú.  Trata de reducir el tamaño de tu pedido y mejorar el intento”.

Entonces le hice una última pregunta “Señor creador, ¿para qué hiciste el cacahuate?”

“Eso está mejor”, dijo el Señor.

Entonces me dio un puñado de cacahuates y regresó conmigo al laboratorio y juntos nos pusimos a trabajar

Trabajando día y noche, Carver escudriñó las cualidades del maní y descubrió la magia química que convertiría las pérdidas en ganancias. En menos de cinco años la producción de cacahuates convirtió a su condado de Alabama en una de las zonas más prósperas del estado. A lo largo de su vida Carver extrajo del maní decenas de productos.

Esta sección trata de la búsqueda que usted debe emprender de su propio cacahuate. La tarea hecha a su medida que honrará a Dios, ayudará a su prójimo, y le entusiasmará.

Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia”     Proverbios 3;13     

Carver nació en Diamond, Misuri, Estados Unidos, fue un científico botánico micólogo, inventor afroamericano que trabajó en el concepto de extensión agraria en el Instituto de Tuskegee, Alabama.

Gran parte de la fama de Carver se basa en su investigación y promoción de cultivos alternativos al algodón como maní y batatas. Carver quería que los campesinos pobres cultivaran con formas alternativas como fuente de sus propios alimentos y de otros productos para mejorar su calidad de vida.

También creó o diseminó cerca de 100 productos de maní que eran útiles para la casa y la granja, incluyendo cosméticos, tintes, pinturas, plásticos, gasolina y nitroglicerina. La revista Time lo denominó “Leonardo Negro” en referencia al italiano Leonardo da Vinci.   

Martha Baydón

juarezaldia.com

 Si te gusto esta reflexión, ¡compártela!

Related posts

Dale tiempo al tiempo

Redacción

La generosidad nos trae bendiciones

Redacción

Carta de un bebé

Redacción

Leave a Comment