Una de las actividades de apoyo a la comunidad con la que cuentan la mayoría de las iglesias evangélicas, no solamente en Ciudad Juárez, sino en todo el país, está el ministerio de hospitales.
En el caso específico de Ciudad Juárez la actividad de Hospitales se manifiesta en las diferentes instituciones de salud, entre ellas el Hospital Infantil de Especialidades, del que quiero compartirles mis vivencias o lecciones de vida como parte del grupo de iglesia Palabra Viva.
El propio hospital marca el horario para asistir a este lugar, siendo el jueves de cada semana a partir de las 9;00 horas. Ahí se reúne el grupo de Palabra Viva Juárez, integrado por Isabel A Pérez Hernández, Paulina Lozano, Mayte Reyes Landeros, Adriana Román, Jeannette Stephenson y sus hijos los jovencitos Jazmín y Damián, y también con ellas el Hermano Oscar Corona, este grupo actualmente a cargo de la Hermana Irma Lidia Alonso.
La dinámica comienza con una oración antes de entrar a las instalaciones del hospital. Ya adentro se recorren los espacios donde están los menores y en cada cuarto el grupo se presenta y pide permiso para tener acercamiento con los niños ahí hospitalizados y orar por cada uno y su familiar que les acompaña. También se les reparten sándwiches, jugo y galletas, gasto que corre a cargo del mismo grupo de apoyo.
Regularmente la mayoría no solamente acepta, sino que cuentan de sus necesidades primarias, que en estos casos son las de salud y es por lo que se ora invariablemente.
Ahí hemos escuchado muchos testimonios de vida, a veces desgarradores. En lo personal me tocó platicar con la abuela de un bebe de menos de un año, traumatizado, inconsciente, el cual había sido golpeado por su padrastro (él hombre y la madre de este bebe estaban escondidos, finalmente fueron localizados y encarcelados) Tristemente después de días de hospitalizado, el bebe falleció a causa de los golpes. Afortunadamente no todas las historias tienen el mismo final trágico.
Antes de que nos alcanzara la pandemia, platicamos con los padres de una niña hermosa de 9 años llamada “ Nicole” y la cual precisamente ese jueves dieron de alta después de luchar dos años con el diagnóstico de cáncer.
Justo por casualidad me tocó ver una escena desgarradora con su padre, llorando y desesperado porque no le daban esperanzas de vida para su hija “Nicole”. Ese fue mi primer contacto con ellos.
Y qué gusto verles después de dos años venciendo el cáncer. El grupo de hermanas que está a cargo de la Irma Lidia Alonso también les tocó estar orando por ella, y ahí estábamos, emocionados de ver el favor de Dios sobre esa niña y sus padres.
Otra historia que también me estrujo bastante fue la de “Lupita” y su hija “Dalí”, también de 9 años, y también una niña hermosa. Ellas tenían 6 meses de haber llegado a esta Ciudad provenientes del estado de México. Su niña con diagnóstico de hemangioma cavernoso (tumor en una pierna) y ella recién diagnosticada con adenocarcinoma ductal infiltrante con metástasis a pulmón. (cáncer de seno, para los que no entendemos de términos médicos).
Nos ofrecimos llevarlas a su casa ya que esa mañana estábamos con temperatura bajo cero grados, y bastante lejos que Vivian, al sur de la ciudad. Al entrar a su casa, cual va siendo nuestra sorpresa que solo contaba con un pequeño colchón, una pequeña parrilla, y sus trastes en una tabla.
En el trayecto nos contó que salió huyendo de aquella ciudad por miedo, ya que su esposo se había suicidado a causa de amenazas del crimen organizado. Aparte en casa tenía otra niña de 8 años, (Lucero) la cual estaba encargada con una vecina.
La idea de llevarles, era más que nada conocer su domicilio para posteriormente hacerles llegar ayuda, lo cual fue ya de manera más directa y generosa por las hermanas Blanquita Torres y Laura Máynez, quienes conformábamos el grupo de apoyo en aquel entonces. Incluso ahora recuerdo que hasta con medico a domicilio se le apoyó en aquel entonces (el esposo de Blanquita, médico familiar). Hasta refrigerador le llevaron, algo que Lupita a la fecha agradece mucho, y dice que otra que también recuerda cariño por tanta ayuda es a Judith Soto.
Estuvieron asistiendo a nuestra iglesia mientras encontraba alguna cerca de su casa, y así por un tiempo estuvimos al pendiente de ellas, pues las necesidades eran muchas, ahora sí que en todos los aspectos.
Aunque hoy en día Lupita sigue luchando y después de 33 radiaciones, continúa con tratamiento ya que al fin cuenta con seguro social porque afortunadamente después de un año y medio de haber llegado a esta ciudad, se reencontró con un amigo de su hermana, él procedente la ciudad de Toluca, estado de México, muy buen hombre que finalmente resultó ser un marido y padre excelente también de sus dos primeras niñas. Dice ella que con él, Dios la compensó por tanto sufrimiento.
“Lupita” no para de agradecer a Dios, ya que en el tiempo que se le realizaban las quimioterapias, le descubrieron que ya tenía un embarazo gemelar de 5 meses, y al descubrir esto, hubo reunión de médicos los cuales coincidieron en que era mejor “extirparle” a sus bebes, pues pensaban que lo más seguro era que estuvieran afectados por tanta quimioterapia, misma que fue interrumpida a partir de saber de su embarazo y tristemente a causa de esto, hubo necesidad de realizarle mastectomía. (perdió un seno).
Aun y con todo esto, ella dice que está agradecida con Dios pues pese a las radiaciones recibidas durante y antes de su embarazo, sus bebes nacieron en excelentes condiciones de salud y a la fecha cuentan con tres años de vida recién cumplidos el 27 del pasado mes de mayo, que precisamente y por coincidencia platiqué con ella justo ese día, y me enternece escucharle como siempre: feliz y positiva.
Reflexion:
Testimonios como los de “Lupita” y su actitud ante la adversidad y que dice ver la mano de Dios en su vida, la verdad que me hacen ver y sentir que a veces el ser humano no somos agradecidos con todo lo bueno que tenemos, y tontamente nos enfocamos en lo que nos falta; que no valoramos realmente tanta bondad de Dios y lo recibido de su mano; que la felicidad no debe depender de los bienes materiales que podamos poseer, y que a veces son tan simples como un carro de reciente modelo o cosas por el estilo, y tontamente por esto nos podemos llegar a sentir tan frágiles y frustrados.
En lo personal, una de mis pasiones es o era viajar, sin embargo, ahora pienso, al transcurso de los años y sobre todo en este tiempo de pandemia que estamos viviendo, que soy más que bendecida al tener vida y salud, al ver a mi cónyuge, a mis hijos y sus familias con bien, pienso que no hay mayor bendición que esa, y no hay mejor viaje que el que hacemos caminando y de la mano de Dios.
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8;28
Martha Baydón juarezaldia.com
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