2 abril, 2026
Juarez Al Dia
Palabras de Fe

DE ÚLTIMA HORA | FE QUE TOCA LO IMPOSIBLE

En medio de una multitud que empuja, que grita, que sigue sin mirar…

una historia invisible acaba de cambiar la eternidad.

Una mujer —sin nombre para muchos, pero con siglos de dolor en la sangre—

ha desafiado el silencio de su propia condena.

Doce años…

doce inviernos sangrando esperanza,

doce noches donde la vida se le escapaba como agua entre los dedos.

Dicen los testigos que no habló.

No gritó.

No pidió permiso.

Solo creyó.

Se arrastró entre pasos ajenos, entre miradas que no la veían,

y en un susurro de fe que rompía leyes y miedos…

extendió su mano temblorosa hacia el borde del manto.

No tocó al Maestro…

tocó la promesa.

Y en ese instante —dicen— el tiempo se detuvo.

La sangre obedeció.

El dolor se rindió.

El alma… respiró por primera vez en años.

Pero lo más asombroso no fue el milagro.

Fue que Él se detuvo.

Entre la multitud que lo rodeaba,

Jesús preguntó lo imposible:

“¿Quién me ha tocado?”

Como si el cielo pudiera distinguir

entre mil manos vacías

y una sola llena de fe.

Ella tembló…

no por miedo a la multitud,

sino por saberse vista.

Cayó a sus pies,

derramando verdad como quien derrama lágrimas guardadas por años.

Y entonces…

la voz que calma tormentas,

la voz que llama a los muertos por su nombre,

le habló como nadie lo había hecho:

“Hija…”

No la llamó enferma.

No la llamó impura.

La llamó familia.

“Tu fe te ha salvado.”

Hoy, fuentes celestiales confirman:

no fue el contacto… fue la confianza.

no fue el manto… fue el corazón.

no fue la cercanía… fue la fe que se atrevió a tocar lo eterno.

 

Y desde entonces,

en algún rincón del universo,

cada alma rota susurra en silencio:

“Si tan solo pudiera tocarlo…”

Y el cielo responde, bajito…

como quien conoce el secreto:

“No necesitas tocar su manto…

solo creer que Él ya te está buscando.”

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON LA MUJER QUE TOCÓ LA FE

Transmitiendo desde el rincón donde el dolor se convirtió en milagro…

Reportero:

Mujer valiente… durante doce años cargaste una herida que no solo sangraba en tu cuerpo, sino en tu alma. Dime… ¿qué fue lo que más te dolía en el silencio?

Mujer:

No era la sangre…

era sentir que mi vida se escapaba sin que nadie la notara.

Era vivir entre la gente… y aun así, no existir para nadie.

Pero aprendí que Dios sí escucha lo que el mundo ignora.

Reportero:

Cuando ya no quedaban fuerzas, ni respuestas… ¿de dónde nació esa fe que te hizo avanzar entre la multitud?

Mujer:

Nació justo ahí… donde todo se había acabado.

Porque cuando el dolor te vacía,

Dios encuentra espacio para sembrar esperanza.

Yo no tenía fuerzas… pero mi fe caminó por mí.

Reportero:

Muchos estaban cerca de Él ese día… pero solo tú provocaste que se detuviera. ¿Qué crees que hizo diferente tu toque?

Mujer:

Yo no lo toqué con mis manos…

lo toqué con todo lo que me dolía.

Había manos curiosas, manos apuradas…

pero la mía iba llena de necesidad y de fe.

Y la fe… siempre encuentra el corazón de Dios.

Reportero:

¿Tuviste miedo al acercarte? Las leyes, las miradas, el rechazo…

Mujer:

Sí… tuve miedo.

Pero entendí algo:

hay momentos donde el miedo grita…

pero la fe susurra más fuerte.

Y decidí escuchar ese susurro.

Reportero:

Cuando lo tocaste… ¿qué sentiste en ese instante?

Mujer:

Fue como si el tiempo me abrazara.

Mi cuerpo sanó… pero mi alma despertó.

Sentí que ya no estaba sola…

que alguien, por fin, me había visto desde siempre.

Reportero:

Y cuando Él preguntó “¿Quién me ha tocado?”… ¿qué pasó dentro de ti?

Mujer:

Sentí que ya no podía esconderme.

Porque cuando Dios te llama,

no es para exhibirte…

es para devolverte tu nombre.

Por primera vez… quise ser vista.

Reportero:

Él te llamó “Hija”… ¿qué significó eso para ti?

Mujer:

Sanó más que mi cuerpo.

Me devolvió mi lugar.

Ya no era la mujer enferma…

era alguien amada.

Y entendí que Dios no solo sana… adopta.

Reportero:

Hoy hay muchas personas que siguen sangrando por dentro… en silencio. ¿Qué les dirías?

Mujer:

Que no esperen a tener fuerzas…

que se acerquen con lo poco que les queda.

Que no necesitan gritar…

a veces, un susurro de fe mueve el cielo.

Y que aunque el mundo no los vea…

Jesús siempre sabe quién lo toca de verdad.

Reportero:

Si pudieras resumir tu historia en una sola verdad… ¿cuál sería?

Mujer:

Que no hay dolor tan largo…

que la fe no pueda tocar en un instante.

Y que cuando todo parece perdido…

Dios está más cerca de lo que creemos.

La transmisión se desvanece… pero su voz permanece…

Y en algún rincón del alma humana,

una verdad sigue latiendo:

No necesitas tenerlo todo para acercarte a Dios…

solo necesitas creer…

aunque sea temblando. 🕊️✨

ventana, escribiendo cartas invisibles que dicen: “todo va a estar bien”.

Por favor, no dejes de creer!

Antonio Anguiano

Related posts

Personajes Bíblicos: Melquisedec

Redacción

El sabio y el escorpión

Redacción

La factura llega tarde o temprano

Redacción

Leave a Comment