Manuel Cuauhtémoc Monreal Rocha
Tarde o temprano, el hombre siempre ha tenido qué decidir si adora su propio poder o el poder de Dios. Arnold J. Toynbee, filósofo británico.
En el box, el anunciador sobre el ring grita…pelearáaan diez rounds, sin saberse en qué asalto termine el pleito o si llegará al final; en la lucha libre el anunciador grita… pelearáaan de dos a tres caídas sin limite de tiempo… y los estetas del pancracio, se dan vuelo divirtiendo a los aficionados con circo, maroma y teatro.
El título de esta colaboración, el Santo contra Blue Demon, valga simplemente como sarcasmo para entrarle de lleno al tema y tú lectora (or), decide si la pelea verbal que se traen el Santo Padre y Donal J. Trump, es de box o lucha libre, pues ambos, a lo largo de la semana, se la han pasado en dimes y diretes, sólo les falta decirse de lo que se van a morir; al parecer la pelea la inició Blue Demon, o sea Trump, al decirle al Santo o sea, al Santo Padre, que es un hombre débil y que protege al crimen y su Santidad, como Jefe del Estado Vaticano, le reviró al Jefe de Estados Unidos, o sea Trump, diciéndole que Dios no está con los soberbios y prepotentes.
Ambos personajes han seguido llamando la atención internacional, con sus dimes y dirites pero el paisita de Donald, León XIV, ya dijo que no quiere entrar en controversia, que no tiene caso y hace bien el Papa, pues su principal misión vitalicia, es apostólica, debe difundir el Evangelio y no meterse en los asuntos mundanos, éstos le tocan y solo por cuatro años, al hombre del Capitolio, al hombre de la Casa Blanca.
Bueno, eso creemos nosotros partiendo del concepto de que a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, solo hay que recordarle a Trump, lo dicho por El Caballero de la Triste Figura, Don Quijote de la Mancha: Con la iglesia hemos dado Sancho.
Y ahora: ¿Cuál es el café más peligroso? El ex preso.
#es Andy
