Hasta hace unos pocos años, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba...
Una serie de pérdidas traumáticas me había alejado de Dios. Sola, sin trabajo ni sustento. Sin esperanza alguna, intenté quitarme la vida. Recobré el conocimiento...
Este Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, salió al encuentro de Abraham, que regresaba de derrotar a los reyes, y lo bendijo.—Hebreos...