Delante de Dios tienes un valor, el valor que El te dio al nacer. Con el paso del tiempo y las circunstancias, en el proceso de tu vida tu valor aumenta o decrece. Eso depende de ti y tus decisiones.
No importa lo que has hecho, hasta donde has caído. Afortunadamente tenemos un Dios grande en misericordia que perdona toda clase de pecados y siempre da oportunidad de comenzar de nuevo. La distancia entre Dios y tú, es tan solo una oración; ORAR es hablar con Dios. Ve a Él, arrepiéntete y pídele perdón
Si es tu caso que sientes que no vales nada, ve a Él y di lo que dicte tu corazón, algo tan simple como esto: “Señor, yo quiero tu valor sobre mi vida, ese valor que tu me das y me hace ser especial, que la gente me acepte, mi familia; me arrepiento de todos mis pecados, limpia mi corazón y te acepto como mi Señor y suficiente Salvador. Escribe mi nombre en el libro de la vida y hazme un nuevo hombre. ¡¡¡¡Así de simple… Eso es Maravilloso !!!!
Si lo hiciste, te felicito; esto es de valientes. Sal ahora si con tu frente en alto y comienza de nuevo.
Tomado de https://www.palabrasdevida.org.ve/
