Escuchando a un predicador, me gustó mucho la comparación que hace Dios entre el hombre y una vasija. Pone el Pastor dos vasijas, una muy bien elaborada, realmente bella y perfecta y otra todo lo contrario…chueca, mal formada, mal pintada. definitivamente una segunda vasija fea.
La vasija perfecta, nos dice que es como un hijo de Dios que sigue sus preceptos, que le honra en todos los aspectos. En tanto que la vasija mal hecha la usa como comparación para aquellos que no honran a Dios y/o llevan una vida de total desorden Una vasija de honra a Dios desde el momento que sirve a los demás, a su familia, y da testimonio en todo ámbito, tanto familiar como en su trabajo, en su diario vivir, porque no se trata de nosotros. No puedes ir diciendo que amas y honras a Dios y no amas, honras y sirves al prójimo. No puedes tener pasión para Dios y no tener pasión para la gente. Si amas a Dios realmente, Él te moverá a hacer algo por lo demás; eso es pasión por Dios. Es cuando te conviertes en vaso de honra.
¿Te has preguntado qué clase de vasija eres tú? ¿Una vasija de honra… o una de deshonra…?
“En una casa grande no hay solamente vasos de oro y plata, sino también vasos de madera y de barro, unos para los usos mas nobles y otros para los usos más bajos.
Si alguno se mantiene limpio, llegara a ser un vaso noble, santificado, útil para el Señor y preparado para toda buena obra. 2ª. Timoteo 2;20,2
Ahora tu decides que clase de vaso quieres ser: un Vaso de honra o un vaso de deshonra.
Martha Baydón
Juárezaldia.com
Si te gustó esta reflexión !COMPARTELA!
