Italia.- En el epicentro de la crisis del Covid-19 en Italia, la iglesia que pastorea Gennaro Chiocca abrió su local a la comunidad, transformándolo en un centro de acogida para personas sin hogar
Quién no ha escuchado durante la cuarentena la frase: “Las iglesias no están cerradas, solo cerraron los locales de culto”? Por un periodo de tres meses como mínimo, los locales de culto de cualquier confesión, tanto en España como en Italia, estuvieron desiertos.
Aún hoy, algunas comunidades evangélicas de Italia han dispuesto no retomar la modalidad presencial hasta fin de mes, y siguen celebrando reuniones vía Zoom como medida de prevención de contagio. Pero hubo una iglesia en particular, en una zona muy golpeada por el covid-19, que se movió contra la corriente.
Como se recordará, el foco original de la pandemia que dejó un saldo de más de 34.000 fallecidos en Italia, estuvo en la zona de Lodi, cerca de Milán, en la región de Lombardía. Precisamente en la ciudad de Lodi, la iglesia ADI (Asambleas de Dios Italiana) que pastorea Gennaro Chiocca, decidió no cerrar su local sino abrirlo a la comunidad, transformándolo en un centro de acogida para personas sin hogar, aquellas para quienes la orden de “quedarse en casa” no tenía ningún sentido.
De acuerdo a una publicación de Protestante Digital (https://www.protestantedigital.com) así nació Beth Campo, un proyecto que dio nuevo uso al templo: el salón principal se convirtió en dormitorio, una de las aulas de la escuela dominical en consultorio médico, otra en comedor, mientras que en el patio se instalaron dos casetas con duchas. Este fue el sitio donde un grupo de hombres, en su mayoría inmigrantes, encontró albergue, trato amoroso y todo lo necesario para pasar la cuarentena en un ambiente seguro. Algunos de ellos también encontraron a Jesús.
“Era necesario que justamente en esta ciudad tan atacada por la covid-19, la Iglesia del Señor respondiera con su misión de predicar y practicar el Evangelio”, ha dicho el pastor Gennaro Chiocca, originario
de Nápoles, fundador de la Ong “Beth Shalom” que gestiona varios proyectos misioneros.
El pasaje de la Escritura que inspiró la obra llevada adelante por Chiocca junto a los voluntarios de la propia iglesia y de otras, se encuentra en Isaías 58:7. “En las Escrituras descubrimos la carga y el honor de dar la bienvenida a aquellos que ‘eran infelices y sin refugio’, dando a algunos de ellos la noble posibilidad de recibir salvación en Cristo”. Hoy estas personas forman parte de la comunidad de fe de la iglesia ADI de Lodi.
Varias entidades colaboraron en el proyecto misionero: Asociación de Médicos Evangélicos Italianos, Médicos sin fronteras, Cruz Roja Italiana y Protección Civil. “Así, el local permaneció abierto como `hospital para pecadores’ y no cerrado como un `museo para santos’. Justamente, los museos estaban incluidos en las restricciones y no los hospitales”, expresó el pastor.
