Argentina.- En un contexto de creciente del virus Sars-CoV2, de efectos inimaginables en la salud, en la economía, en el comportamiento social y las pautas éticas por los que cada Gobierno ha tratado de sobrellevar la crisis desatada desde hace poco más de un año, lo que da cuenta del tiempo inédito que estamos transitando.
Al día de hoy (11 de abril del 2021) los diferentes países han notificado la existencia de 135 millones 766 mil 791casos de personas que se han contagiado y en este marco han perdido la vida a causa de este virus unos 2 millones 934 mil 202 de acuerdo al mapa de tiempo real del Center for Systems Science and Engenieering (CSSE) de la Universidad Johns Hopkins.
En un artículo de Jorge J. Fernández (Asesor de Desarrollo Socio-comunitario en CREAS) publicado por ALC Noticias, la página web de la Agencia Ecuménica de Comunicación, el continente americano es uno de los más afectados por esta pandemia, encabezando Estados Unidos, Brasil y México la lista de muertes por este virus, es de destacar que esta pandemia ha puesto sobre la mesa las desigualdades con diversos rostros de nuestra región, la más desigual del mundo.
Esta pandemia ha dejado ver la fragilidad de los sistemas públicos (y privados) de salud, la fatiga de trabajadoras y trabajadores de la salud tras estar en primera línea desde el inicio, la desinversión o falta de ésta por parte de los Estados lo cual da cuenta que la salud como derecho humano está en jaque junto con otros, el acceso a la población a la atención primaria para la salud, a la atención y a tratamientos médicos adecuados en este contexto cada día se hacen más complejos e incrementan las situaciones de vulnerabilidad de millones de personas. La geopolítica de las vacunas dan cuenta de los complejos temas a atender y considerar para que se logre que todos y todas tengan un acceso a la misma, por el momento pocos son los países que han puesto en marcha dispositivos de vacunación para su población con enormes dificultades de producción, distribución y acceso a la misma.
Pero la salud, como derecho, también encierra otros componentes que se relacionan con el medioambiente, la economía, el desarrollo social como diversas aristas del desarrollo sustentable. La salud posee una perspectiva biosicosocial (de modo integral) que ha sido impactada de modo nunca visto, las cuarentenas que se han llevado adelante en la región como medida de protección en algunos casos ha contribuido a reducir el nivel de contagios, pero también ha incrementado los problemas de salud mental, la violencia basada en el género, los niveles de maltrato y abuso infantil, junto con poner la seguridad alimentaria como un tema nuevamente necesario a considerar y abordar ante la pérdida de millones de puestos de trabajo, señala el documento.
Ante este panorama no solo las respuestas de los Estados son las que cuentan, sino también la labor comprometida de las organizaciones comunitarias, las organizaciones basada en la fe y aquellos movimientos que trabajan en el desarrollo desde una perspectiva amplia e integral como una muestra de su testimonio de cuidado de la Casa Común, como modo concreto de seguir re-construyendo, construyendo y fortaleciendo la esperanza.
Desde el Centro Regional Ecuménico de Asesoría y Servicio- CREAS a lo largo del 2020 y en este contexto se apoyó las labores de organizaciones con trabajo territorial que a través de diversos proyectos en Argentina que han dado una primera respuesta ante estos elementos característicos de una crisis, de una emergencia sociosanitaria. Es así que se ha podido observar la destacada labor de quienes se ocupan de las tareas de cuidado, mayormente mujeres que trabajan comunitariamente en comedores y centros comunitarios, una muestra de esto es la labor de Interredes en el conurbano bonaerense. Este aspecto de los cuidados día a día cobra más relevancia en general no solo ganan presencia en lo cotidiano sino también en la economía y en la presencia en el PBI de los países.
La necesidad de asegurar la alimentación requerida para sostener la vida ha profundizado la mirada acerca de conseguir una alimentación saludable, de este modo SEHAS (Servicio Habitacional y Acción Social en Córdoba) junto a comedores comunitarios y nutricionistas ha generado un “recetario comunitario” el cual hace una síntesis entre el conocimiento y saber popular con pautas nutricionales bajo orientación profesional.
Consumir alimentos generados desde prácticas de la agroecología y adaptados a las pautas locales que puedan ser accesibles en contexto de pandemia ha sido un desafío que con compromiso, con creatividad y acompañado del aprovechamiento de la tecnología INCUPO (Instituto de Cultura Popular) ha podido sortear en Corrientes, Formosa y Chaco, en territorios golpeados por los efectos del cambio climático evidenciados en las recientes sequías. La necesidad de traducir conceptos y pautas prácticas sobre la bioseguridad, uso de elementos de higiene a la población indígena de estos territorios también ha sido un aspecto relevante que pone en evidencia la necesidad de tener una perspectiva intercultural también en los temas de salud, tal como lo evidenció la acción de INCUPO en estos territorios y con esta población, la cual en muchas ocasiones no es considerada por las políticas públicas desde una perspectiva integral.
