Un país y una ciudad, donde habitan personas de diferentes culturas, idiomas… pero una realidad totalmente diferente.
Haití en el año 1804 era una colonia francesa, los franceses traían personas de África, con el solo fin de utilizarlos como esclavos. Estos eran tratados de una manera inhumana, trabajar duro, castigos, padecían todo tipo de vejaciones. No paso mucho tiempo, que lo africanos cansados de tanto maltrato y como practicantes de la religión vudú o vodú, cuenta la historia, que hicieron un pacto con Satanás, estos en uno de sus tantos ritos y consagración al enemigo de Dios, le habrían dicho: “Si nos liberas de los franceses te serviremos por 200 años”. Quiero imaginar la cara de felicidad, de este depredador humano, diciendo para sí, trato hecho.
Supuestamente este pacto, debería haber finalizado en 2004, pero en su necedad, según se dice, lo haitianos, renovaron este pacto en el año 2005.
Los fenómenos naturales, terremotos, huracanes, tormentas tropicales, sequías e inundaciones han devastado por completo a este país, causando más de un millón de muertos. Por otro lado, reina una anarquía generalizada, bandas de criminales pululan por todos lados, entran a las casas, roban, violan y matan y en muchos casos sus propietarios deben salir huyendo con lo puesto ya que estos se apoderan de las propiedades.
Las fuerzas de seguridad están colapsadas, a tal punto que claman a otros países por ayuda militar, para intervenir en este desborde, ya que por ahora está fuera de control.
Hubo un rebrote de Cólera, por el que murieron miles de personas, porque la atención medica estaba colapsada.
Hace tiempo tuve la oportunidad de ver por TV, a través de un antiguo programa, que conducían los hermanos Weinbaum, MDQ, en uno de sus viajes alrededor del mundo, estuvieron en Haití. Fueron invitados a un rito, este se realizó en un cementerio.
El líder de este grupo comenzó a entrar en trance, como así los que los acompañaban, el motivo es comunicarse y convocar a espíritus demoniacos, para invitarlos a entrar en sus vidas. Esto tiene el propósito de adquirir más poder espiritual. Como será de poderoso éste, que, en un momento, mordió un vaso de vidrio en varias oportunidades, hasta destruirlo por completo, sin que de que su boca saliera una gota de sangre.
Por otro lado, y en las antípodas una pequeña ciudad de Guatemala, Almolonga. En los años 80 era muy parecido Haití, corrupción, abusos, borracheras, maltrato, las cárceles no tenían más lugar para alojar prisioneros La maldad, de los hombre y mujeres, se había adueñado de sus vidas.
La mayoría de sus 20 mil habitantes, se dedicaban al cultivo de hortalizas y frutas. Sus tierras eran infértiles, escaseaba el agua, por lo que la pobreza cada día ganaba más terreno.
Un grupo de cristianos, en oración se propusieron que esta ciudad sea transformada y que sus habitantes, dejaran de seguir a sus ídolos y entender que debían entregar sus vidas a Jesús. Poco a poco la mayoría de sus habitantes comenzaron a llenar las iglesias en busca del único y verdadero Dios que podía bendecirlos.
Dios pudo observar que todas estas personas, no fingieron en sus decisiones, de creer y tener una profunda fe en Él, por lo que, en su Gracia y Misericordia, decidió bendecirlos. Las tierras comenzaron a dar sus frutos como nunca, también empezó a emanar agua de una montaña cercana y poco a poco, empezaron a cosechar productos tan grandes y pesados que llamo la atención de geólogos de todo el mundo, muchos de ellos se llegaron al lugar, hicieron todo tipo de estudios, los cuales demostraron que ningún producto, ni la mano del hombre pudieron lograr semejante milagro.
Almolonga, localizada a 203 kilómetros (unas 3.5 horas vía terrestre) de la ciudad de Guatemala, es reconocido a nivel internacional como “la Hortaliza de América”. Esto debido a que su fértil tierra increíblemente da varias cosechas al año, y el fruto, es uno de los de mayor tamaño en el mundo.
Te invito a buscar en Google “Almolonga, Guatemala” y te vas a sorprender lo que Dios puede hacer, no solo para bendecir a esta ciudad, sino también tu vida.
Todo este relato y la comparación de un lugar y otro, podríamos definirlo como la ley de la siembra y la cosecha. Es por eso que siempre debemos tener muchísimo cuidado con lo que sembramos porque a su debido tiempo lo cosecharemos.
“La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de su boca muestran lo que hay en su corazón”. Lucas 6:45
Publicado por cortesía de www.reflexionesparaelalma.net
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