El bullicio en las calles no apagaba la voz de una anciana que con firmeza compartía el evangelio a los transeúntes, era una mujer menuda, de rostro afable, su sonrisa inspiraba confianza, caminaba en solitario por las amplias avenidas, cargando en su mano algunos folletos, que repartía con alegría; muchos los tomaban por educación, sin siquiera darles una mirada, pero su confianza en Dios, le habían dado un carácter fuerte, y la certeza de que No era en vano su trabajo.
En el barrio vivían unos jóvenes que hacían burla de ella, la confrontaban y al tomar sus folletos, se los aventaban en el rostro, espetándole un sin fin de improperios; eran vecinos cercanos, que se pasaban el día molestando gente y reclutando jóvenes para formar una pandilla y ser ellos quién gobernarán el lugar … Después de caminar más de medio día , la anciana regresaba a su apartamento, era humilde, sencillo, dos ventanas que daban a un pasillo y una vista a lo lejos de la gran ciudad, con edificios majestuosos que contrastaban con su apartamento; las paredes desnudas, en la entrada , una mesa decorada con cuadros familiares , un florero con flores muertos , unos sillones pequeños, en su cocina , un pequeño comedor de cuatro sillas ,de madera , cubiertos con hule, su refrigerador , completamente vacío, al igual que su estómago , tomó su lugar en la mesa, no tenía nada que comer, pero aun así , procedió a orar, agradeciendo a Dios por los alimentos : Señor , te agradezco por estos alimentos, por tu provisión y tus cuidados , bendice está burger, y estas papas, y este refresco de sabor , que están deliciosos ….. ella, continuó en oración, en súplica, “Dios suplirá todo lo que os falte conforme a sus riquezas en Cristo Jesús” filipenses 4:19
Conocía ese versículo a la perfección, pero sobre todo , conocía a su autor ,a Cristo , lo había aceptado como señor y Salvador de su vida … mientras ella oraba, por el pasillo , cerca de las ventanas, los jóvenes pandilleros , escuchaban atentos , y decidieron jugarle una broma, burlarse de ella , acordaron ir a comprar por lo que ella daba gracias , cuando regresaron ,se los aventaron por la ventana ;ella terminó de orar y con voz más potente dijo “ gracias Señor, porque aún a tus enemigos , usas para bendecir a tus hijos “.
La confianza de esta anciana en Dios, fue tan grande, que sabía perfectamente que “clamando a Él, le respondería y mostraría cosas maravillosas “jer 33:3
Antes que sus ojos se cerraran para siempre, tuvo la oportunidad de ver al jefe de los pandilleros, el mismo que le aventó la comida por la ventana, venir a los pies de Cristo.
Confía en Dios, no te canses de hacer el bien , porque al tiempo segaras. No importa cuan grande sea tu necesidad , Dios siempre cuidará de ti ..!!!!
Bendiciones
Antonio Anguiano
Publicado por cortesía de: Iglesia Bautista Vida Nueva Para Todos
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