16 abril, 2026
Juarez Al Dia
Columnas

BARRERA DE SOL | HITO TAURINO

Manolo de la Laguna

Al paso que vamos, no sabemos cuanto duremos más y mientras tanto, como La Puerta de Alcalá, seguimos viendo pasar el tiempo, alejados ya de los vicios y de la falsa sociedad como vulgarmente se dice por los que han sabido vivir la vida, porque aunque ustedes no lo crean, qué saben los muertos de la vida si nunca la han vivido.

Y ahora, viejos y arrumbados, leyendo en ratos, escuchando música en ratos, viendo la tele en ratos o películas y soportando, eso sí, todo el día, a la distinguida señora Manchega, se nos van los días como agua; claro que de vez en vez todavía nos damos nuestras escapadas  para charlar con los amigos que como su “servilleta”, todavía andamos pululando por este valle de lágrimas que abate.

Y así, con estos distractores, buscando qué leer, encontramos viejos programas taurinos de los que cada semana se repartían en la plaza México, en la temporada grande; sin querer dimos con Curro Rivera y nos acordamos de su gran tarde triunfal en Las Ventas, que fue todo un hito taurino, pero que, al paso de los años, ese enorme triunfo  de Francisco Martín Rivera Agüero, ha quedado en el olvido.

“Currito” Rivera, como en su momento se le llamaba, cuando decidió ir a España a confirmar su alternativa, se presentó para confirmarla en la plaza de toros de Las Ventas” de Madrid, donde partió plaza hasta en diez ocasiones, saliendo en volandas dos veces, la primer en un mano a mano con Antonio Bienvenida, al desorejar a “Forjador”  y a “Nuño” de la ganadería de Felipe Bartolomé; fue la tarde del 3 de junio de 1971.

Pero la tarde memorable, apoteósica del torero capitalino, fue el 22 de mayo de 1972, al cortar las dos orejas de “Cigarrero” y las dos orejas de “Pitito” de la ganadería de Atanasio Fernández; la afición hispana, si bien disfruto las fanas del azteca, en el rudo también se encontraba alternando con Curro, uno de sus toreros preferidos Palomo Linares, a quién después de un buen trasteo, para que el mexicano no se llevara la tarde, el presidente le otorgó el rabo de “Cigarrón”.

La pasión, entre la afición de ambos lados del charco, se desbordó, pero la enorme tarde de Rivera en Las Ventas, al paso de los años se olvidó, la pátina del tiempo  v la muerte de Curro, la taparon y en los mentideros taurinos mexicanos de hoy en día, ya nadie habla ni se acuerda de ese gran tarde en España, de Francisco Martín Rivera Agüero. “Sic transit gloria mundi”. Vale.

“es Andy

 

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