- El soñador sigue interpretando el futuro
Egipto — prisión subterránea, luz escasa.
El joven que soñó estrellas inclinándose ahora duerme sobre piedra fría.
Su nombre: José.
Acusado injustamente. Olvidado por hombres. Recordado por Dios.
Los barrotes no apagaron su don.
El encierro no canceló su destino.
En la oscuridad, los sueños volvieron a hablar.
Un copero. Un panadero. Dos visiones inquietas buscando intérprete.
José no reclamó mérito.
“No está en mí… Dios dará respuesta.”
Y así, entre cadenas, el cielo volvió a susurrar.
Uno sería restaurado.
Otro, juzgado.
La noticia parecía pequeña… hasta que el olvido se convirtió en puente.
Años después, cuando el faraón no pudo descifrar sus propios sueños, el nombre de José emergió del polvo de la memoria. Lo llamaron desde la prisión… y salió sin rencor.
En un solo día cambió la ropa de preso por vestiduras de gobierno.
De la celda al palacio.
Del silencio al segundo trono.
De traicionado… a salvador de naciones.
Confirmamos:
Lo que parece retraso… es preparación.
Lo que parece injusticia… es escenario.
Los sueños de Dios no se oxidan en la cárcel.
Seguiremos informando desde los lugares donde el propósito madura en silencio. 🌾👑
Antonio Anguiano
