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18 abril, 2026
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Palabras de Fe

CONFESIÓN DE FE

Aun cuando son muchos los que opinan que creer en Dios es cosa de viejecitas o ignorantes, eso no es del todo cierto. Hay una gran cantidad de personas muy reconocidas en los campos de la Ciencia, la Medicina, las Matemáticas y otras disciplinas que no han dudado en hablarnos de su fe en Dios.

La fe en el Señor no llega a nosotros por casualidad ni la conservamos por derecho natural. Es, como dicen las Escrituras: “… la certeza… la convicción de lo que no se ve” y de ello han dado testimonio muchos hombres y mujeres de ciencia:

María Agnesi (1718 – 1799), conocida como “La matemática de Dios”

Neta A. Bahcall (1942-) Vicepresidenta de la Sociedad Astronómica Estadounidense (1995-1998) y profesora de Astronomía en la Universidad de Princeton.  

Ada Lovelace (1815-1852), quien destacó en el campo de las Matemáticas y funciones logarítmicas es considerada como la madre de la programación informática” era hija de Lord Byron (poeta agnóstico), se muestro como una entusiasta creyente en Dios

Lise Meitner (1878-1968) destacó en el campo de Física Cuántica y la Fisión Nuclear, ganadora de la medalla Max Planck en 1949, se convirtió al cristianismo en 1908, se bautizó y mantuvo actividad religiosa.

Elizabeth Blackwell  (1821-1910), fue la Primera Médica Americana, en discursos y sus obras “The laws of life, with special reference to the physical education of girls” y “The Religion of Health” (1871), dio testimonio de su actividad religiosa.

Wu Yi-Fang (1893-1985), Bióloga, Entomóloga, Filosofa y Educadora, se  convirtió al cristianismo en su juventud, fue presidenta de la organización Chinese Students’ Christian Association de 1925 a 1926, directora del China’s National Christian Council (1935 -1947).

Patricia Fitzgerald-Bocarsly (Ph. D. Universidad de Boston, Rotgers Universit) Inmunóloga y científica biomédica, es miembro de la asociación Christian Women in Science, y explica su fe cristiana y la relación que esta tiene con la ciencia. 

Johannes Kepler (1571 – 1630) Astrónomo, matemático y físico alemán: En su lápida fue grabado el siguiente epitafio, compuesto por él mismo: Medí los cielos, y ahora las sombras mido. En el cielo brilla el espíritu. En la tierra descansa el cuerpo.

Nicolás Copérnico (1473 – 1543) Artífice del renacimiento de la astronomía: ¿Quién que vive en íntimo contacto con el orden más consumado y la sabiduría divina, no se sentirá estimulado a las aspiraciones más sublimes? ¿Quién no adorará al Arquitecto de todas estas cosas?

Isaac Newton (1643 – 1727) Descubridor de la Ley de Gravitación Universal: Lo que sabemos es una gota, lo que ignoramos un inmenso océano. La admirable disposición y armonía del Universo, no ha podido sino salir de un plan perfectamente diseñado por nuestro Creador.

Alexander Volta (1745 – 1827) Inventor del electróforo: Yo confieso la fe santa, apostólica, católica y romana. Doy gracias a Dios que me ha concedido esta fe, en la que tengo el firme propósito de vivir aún después de la muerte.

André Ampére (1775 – 1836) Fundador del electromagnetismo: Cuán grande es Dios, a su lado toda nuestra ciencia no es nada.

Carl Gauss (1777 – 1855) Matemático, astrónomo y físico: Cuando suene nuestra última hora, será grande e inefable nuestro gozo al ver a quien en toda nuestra existencia solo hemos podido vislumbrar.

Agustín Cauchy (1789 – 1857) Célebre matemático: Soy cristiano, creo en la divinidad de Cristo, como la mayoría de los grandes astrónomos, científicos y matemáticos del pasado.

Secchi (1803 – 1895) Prestigioso astrónomo: De contemplar el cielo, a contemplar a Dios hay un trecho muy corto.

 “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

La causa principal de nuestra falta de fe es que no tenemos una relación verdadera con el Dios en el que decimos poner nuestra fe. Ciertamente, es difícil confiar en alguien a quien no conocemos. La respuesta es conocer a Dios.

La fe es una confianza total, una creencia que se fundamenta en la confianza en la persona de Dios y en Su naturaleza. Esta confianza es algo que crece con el tiempo.

A medida que invertimos en nuestra relación con Dios, llegamos a conocerlo mejor y desarrollamos un mayor nivel de confianza en Él y en Sus caminos porque los vemos en acción.

juarezaldia.com

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