15 abril, 2026
Juarez Al Dia
Palabras de Fe

DE ÚLTIMA HORA: UN PESCADOR ENCIENDE MULTITUDES

Un viento irrumpe en Jerusalén y un pescador enciende multitudes con palabras de fuego

Jerusalén — Sin previo aviso, el cielo descendió hoy sobre las calles abarrotadas de la ciudad. Lo que comenzó como un estruendo semejante a un viento desatado, terminó convirtiéndose en una proclamación que atravesó corazones como espada viva.

Testigos aseguran que hombres sencillos comenzaron a hablar en lenguas que no aprendieron en la tierra, como si el alma se les hubiera abierto y Dios estuviera respirando desde dentro. La multitud, confundida y asombrada, oscilaba entre la burla y el temblor… hasta que uno se puso en pie.

Simón Pedro, conocido por su pasado de redes y negaciones, alzó la voz como quien ya no le teme a la noche. No habló como pescador, sino como trompeta del cielo.

“Esto no es embriaguez —declaró—, es el cumplimiento de lo prometido… es Dios derramándose sobre toda carne.”

Sus palabras no fueron sonido… fueron relámpagos.

Recordó a un Jesús crucificado, pero no vencido. Denunció con ternura hiriente que aquellas manos que rechazaron al Justo, ahora estaban siendo alcanzadas por su misericordia. Anunció que la tumba había sido incapaz de retener la vida, y que la muerte había sido humillada en silencio.

La multitud, herida en lo más profundo, preguntó con la voz quebrada:

“¿Qué haremos?”

Y entonces, la respuesta cayó como lluvia sobre tierra seca:

“Arrepiéntanse… vuelvan… nazcan de nuevo en el nombre de Jesús… y recibirán el aliento de Dios.”

Fuentes confirman que alrededor de tres mil almas fueron añadidas en cuestión de horas. Tres mil historias encendidas. Tres mil corazones dejando atrás el polvo para vestirse de eternidad.

Desde ese momento, los reunidos no volvieron a ser los mismos: compartían el pan como si compartieran el cielo, oraban como si el tiempo ya no existiera, y caminaban juntos como si el amor fuera su única patria.

Jerusalén no solo fue testigo de un mensaje…

Fue el lugar donde el miedo se convirtió en voz,

donde un hombre restaurado encendió generaciones,

y donde el Espíritu decidió quedarse a vivir en el pecho de los hombres.

Seguiremos informando… porque el eco de este suceso apenas comienza.

Antonio Anguiano, Primer iglesia Bautista de Gómez Palacio, Dgo.

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