En su más reciente informe presidencial sobre el tráfico global de estupefacientes, el mandatario estadounidense Donald Trump lanzó un exhorto directo al Gobierno mexicano: es indispensable identificar, capturar y procesar judicialmente a los servidores públicos que protegen a los cárteles y vulneran la soberanía de ambas naciones.
A pesar de la firmeza del reclamo, la Casa Blanca matizó su postura reconociendo avances en la estrategia de la presidenta Claudia Sheinbaum. Trump destacó el incremento en el decomiso de narcóticos, la destrucción de laboratorios clandestinos y el refuerzo de la presencia militar en la frontera compartida, labor que ya rindió frutos con la neutralización de capos de alto perfil como Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho.
Sin embargo, el Gobierno de EE. UU. considera que estos esfuerzos son insuficientes para sofocar la influencia de lo que califica como “organizaciones narcoterroristas”. Para revertir la crisis, Washington plantea tres exigencias clave a México:
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Inversión histórica en seguridad: Incrementar de forma sustancial el presupuesto destinado a sostener el combate contra el crimen organizado y desmantelar sus estructuras financieras.
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Blindaje comercial y aduanero: Elevar drásticamente las revisiones en los puertos de entrada y sumar al sector privado para blindar las cadenas de suministro contra el contrabando.
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Cero impunidad institucional: Limpiar los órganos de gobierno infiltrados por las redes delictivas.
El factor asiático en la crisis del fentanilo
El diagnóstico estadounidense también apuntó hacia Beijing. Trump señaló a China como el principal origen de los insumos químicos sintéticos con los que se elabora el fentanilo y la metanfetamina. Aunque reconoció que el régimen de Xi Jinping endureció las licencias de exportación hacia Norteamérica, advirtió que los grupos criminales evaden las restricciones empleando sustancias aún no reguladas, por lo que demandó acciones de fiscalización mucho más contundentes.
La lista oficial de las naciones con mayor tránsito o producción de narcóticos ilícitos se mantuvo idéntica a la del ejercicio anterior, incluyendo a países como México, Colombia, China, India, Venezuela y Perú.
